El auditorio estaba lleno. Gente parada en los
pasillos. A las 12 llegó Elena Poniatowska acompañada
del rector de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN)
Omar Wicab y de Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara.
La noche anterior cenó la autora de "La Noche de
Tlatelolco" en el Restaurant Emiliano, en el centro de
Tepic, acompañada de un grupo no mayor de diez
nayaritas destacados en los diversos ámbitos de la
literatura y la cultura: Socorro Varela, -a quien "La
Poni" elogió a la salida por su ingenio y su manera de
hablar-, Armando Santa Cruz, Caty Guido, Noel García,
Lourdes Pacheco, Omar Wicab y su compañera Laura y
quien esto escribe.
En el auditorio de la Biblioteca Magna de la UAN,
-dirigida por Clara Orizaga- "Elenita" ataviada con un
vestido blanco largo, el pelo recogido con un moño
amarillo y un collar huichol, repartía sonrisas. La
noche anterior en la cena dijo: "No había venido a
Tepic porque no me habían invitado". Noel García
insistió en que tenía varios años pidiendo que se
trajera a la autora de "Querido Diego, te abraza
Quiela".
Escribir en femenino
Es la segunda ocasión en que se lleva a cabo la
Cátedra Nacional Amado Nervo de la UAN. El año pasado
estuvo José Emilio Pacheco. Ahora Elena Poniatowska,
después que fue presentada por Lourdes Pacheco y de
que ArmandoSanta Cruz "declamó" -con tino, sin
acartonamientos ni poses fingidas- "En Paz" se paró en
el podium.
Tal parece que el artefacto ese está diseñado para
hombres, porque Elenita sólo sacaba la cabeza con una
tortuguita que con voz clara comparó a las escritoras
con las leonas con el cuerpo pelón y rasposo que viven
al lado del gran león que siempre impone sus
condiciones.
La escritora de baja estatura -"es que me he
econgido" dijo en el trayecto del aeropuerto al
hotel-, recordó lo que sucedió con Nellie Campobello,
quien prefirió -dijo- dedicarse a la danza que seguir
en la escritura. La Centaura del Norte -como le llamó
Irene Matthews- entregó el archivo de Pancho Villa a
Martín Luis Guzmán para que escribiera un libro.
Elena Poniatowska ante ese auditorio lleno (tuvieron
que poner una pantalla en otra área de la Biblioteca
Magna, para los que ya no pudieron entrar al recinto)
habló de las escritoras de América Latina. Las
olvidadas, las ninguneadas. Las que crecieron bajo el
poder de los hombres: Gabriela Mistral y sobre todo,
se refirió a la vida y a la obra de Sor Juana y de
Rosario Castellanos, pasando por María Luisa Puga,
Gioconda Belli y Elena Garro.
No obstante "La Poni" mencionó que el continente
americano está produciendo mujeres escritoras que
están rompiendo las amarras. Han pasado de la
confesión, el diario, lo intimista a la literatura de
la pobreza. Al ser minoría las escritoras
latinoamericanas se unen a otras minorías. La pobreza
de América Latina es la indiferencia.
Rosario Castellanos, quien no vive la vida la padece,
es para Elena Poniatowska la mejor escritora mexicana
después de Sor Juana. La literatura de América Latina
aun no se descubre a sí misma. La autora de "Hasta no
verte Jesús mío", también habló de las escritoras que
en la actualidad han tenido éxito, como Laura Esquivel
y Ángeles Mastreta.
Las preguntas del público fueron muchas. Dentro de lo
que respondió Elena Poniatowska destaca: "los jurados
de los premios (de literatura) se inclinan más por la
obra de un hombre que de una mujer". "Ahora las
mujeres han demostrado su capacidad para participar.
Lo hicieron en el terremoto de 1985. Lo hicieron las
soldaduras, aunque fueron degradadas".
Después Elena Poniatowska firmó libros y se tomó
fotos con sus admiradores. Luego comió exquisitos
platillos a base de mariscos en el ágape de la
clausura del Encuentro Regional de Escritores y
Promotores de Lectua. Y prefirió que la llevaran al
mar, a San Blas, en lugar de asistir al concierto de
Susana Harp quien no le gusta. "Es fría" dice con su
voz tranquila. A ella le gustan Lila Dawns y Eugenia
León.
csardelgado@yahoo.com.mx