Cesar Delgado Martinez
CRÓNICAS Y PERSONAJES NAYARITAS
Juan Hernández
César Delgado Martínez siempre se anda volando las trancas. Ni las políticas culturales, ni la burocracia, ni las siempre limitadas partidas presupuestales le impiden desarrollar el trabajo que no sólo le permite estar vigente como profesionista, sino y sobre todo, estar vivo y feliz: la escritura.
       Es sin duda un escritor sui generis. Lo es en todos los sentidos, en su manera de concebir, producir y promover sus libros, que ya son varios, todos ellos con muy buena fortuna.
       Y digo esto porque César es una especie de escritor disidente, de observador incómodo; por lo tanto no goza de los privilegios que puede otorgar el "entreguismo de la conciencia y de la libertad de expresión".
        Me sorprende cuando César me dice: "Voy a escribir un libro", en una mesa de café. A la vuelta de los meses sorprende aún más cuando le presenta a uno aquel anunciado libro mientras sonríe maliciosamente.
       Uno se pregunta, de dónde salió toda la información, a qué hora se sentó César a escribirlo, cómo consiguió los recursos para la edición. Y es que cuando César anuncia sus proyectos todo fluye tan rápidamente que no puede uno menos que asombrarse, sobre todo en un país en el que todo proyecto creativo que no sea bien visto por las instituciones encargadas de promover a la cultura se mantiene en las gavetas en espera de ver la luz.
        Ahora César nos entrega un nuevo libro, al que ha titulado Crónicas y Personajes Nayaritas. El título no es exacto, pues como siempre César hace de las suyas y entre todas las crónicas que hablan de sucesos y personas importantes de Nayarit, incluye otras sobre los andares del escritor por el mundo.
        La primera parte del libro está dedicado a todo lo que él vio y vibró en carne propia en su estado natal; y después se dedica a contar lo que él mismo, como un personaje nayarita, atestiguó en otras partes del planeta, en esas aventuras de viajero que experimenta todo buen escritor o periodista.
          César ha escrito ensayos sobre danza, biografías como la de Guillermina Bravo, y un reportaje novelado: Nellie Campobello. Crónica de un secuestro, que tanto ruido causó en el medio cultural.
          En Crónicas y personajes nayaritas el escritor le hace justicia a su labor periodística, a ese trabajo de hormiga que parece perderse en la inmediatez y en el carácter efímero de los diarios y revistas.
          Yo creo que César, como todo buen padre, no deja a sus hijos en el abandono. Y aunque hayan pasado muchos años siempre vuelve a verlos, a rescatarlos del olvido, para ponerlos de nuevo en la palestra.
           Así lo hace con las crónicas que escribió para varios medios, en un periodo muy productivo en su faceta de periodista.
          A través de los textos César nos invita a hacer un viaje por Nayarit, a conocer a la cultura tan variada y colorida de este estado, a sus hombres y mujeres. Lo hace con ese estilo tan particular, tan desenfadado, tan respetuoso de la expresión popular.
          César no le teme al prejuicio de parecer "populachero", al contrario, lo disfruta, como cuando cita a un jovencito que en el recital de Susana Zavaleta, en el V Festival Amado Nervo, emocionado decía: ¡Está re buena wey!.
           Para César es importante conservar ese sabor de la expresión popular, para contar las cosas de una manera jocosa, coloquial, muy cercana a la idiosincrasia de nosotros, los mexicanos.
           El estilo no le impide ofrecer datos duros, necesarios para ubicarnos en el  lugar y el tiempo en que ocurren los hechos. Como todo buen periodista, Delgado Martínez es conciso, preciso, pero eso no le impide arrancarse con recursos literarios que le permiten enriquecer su expresión para ofrecer siempre un texto sabroso, que resbale por los ojos, por la piel, el paladar y el corazón.
          Hablar de cada uno de los temas que aborda César en sus crónicas nos ocuparía varias horas. Lo que si puedo decir es que el cronista se ocupa de casi todo: de la fiesta, de la crítica política, del enjuiciamiento a la manera en que se administran los recursos para la cultura en el país, de los usos y costumbres nayaritas, de los personajes de Nayarit -a los que dibuja tan finamente que casi podemos verlos respirar, sudar, enrojecerse.
        Ni hablar, el escritor reafirma el dicho de que genio y figura hasta la sepultura. Y es que César no puede dejar de tener un punto de vista crítico sobre todo lo que escribe y documenta. Siempre está el comentario ácido, eficaz, oportuno. Tiene un timing que envidiaría cualquier actor, sólo que en la escritura.
          César me sorprende verdaderamente, cuando en un mismo apartado pone una crónica sobre un festival de danza costeña, y poco más adelante una entrevista con Luis de Tavira, o un texto sobre los castrati en la ópera, o una crónica de la vida mundana y nocturna de Nueva York.
            En fin, al paso de los años, en los que he tenido la fortuna de ser su amigo, he comprendido que con César uno siempre debe estar preparado para ser sorprendido. Su manera de ver el mundo dista mucho de los dogmas, los modelos estilísticos, los academicismos. La libertad con la cual vive su escritura no es más que el reflejo de un hombre que también se vive libre y pondera, por encima de todo, el valor de la dignidad humana, la riqueza de la variedad cultural y el entendimiento civilizado de los hombres en sus diferencias.
Enhorabuena César. Que este libro sea disfrutado por todos, porque desde Nayarit logras hablarle al mundo, y de tu paso por el mundo habla también el hombre de corazón nayarita que eres y que no dejarás de ser jamás.

México, D.F. 23 de octubre de 2008.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "CRÓNICAS Y PERSONAJES NAYARITAS" DE CÉSAR DELGADO MARTÍNEZ